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sábado, 20 de marzo de 2010

La Unión Europea como unión europea.



La formación de sociedades se ha vislumbrado desde  muchos puntos de vista. Hay teorías sociales para aburrir (en el buen sentido de la palabra), y mi visión económica se basa en la simple unión de ciudadanos para tomar decisiones de conjunto, lo que en el contexto empresarial se llama “coludir”.

Los ciudadanos coludimos por que sabemos, al igual que las empresas, que tomando decisiones en conjunto podemos obtener beneficios mayores que si lo hacemos de forma individual, no por que ganamos poder de mercado, que también, sino por que tenemos a nuestro alcance una serie de políticas que antes no podíamos hacer valer, aunque todos quisiéramos, simplemente por que no teníamos la fuerza necesaria.

Ahora bien, la libertad económica debe estar en cierto sentido, asegurada. Y claro hay ciertos niveles de libertad económica, ya que esta va en todas direcciones.

Que un gobierno pueda gastar más o menos dinero ya es una restricción a la propia libertad económica, que no pueda acometer ciertas políticas monetarias ya es una restricción a la libertad económica.

Al instituir sociedades se privan las libertades individuales, y si el proceso existe en un cierto nivel (gobierno – ciudadanos), también lo hace en otro nivel más elevado (UE – gobierno).

La UE, al imponer ciertas reglas de actuación esta privando a los países de cierta libertad económica, en algunos casos clave para seguir con unas políticas diferenciadoras y unos problemas atípicos.

Se está privando a las naciones de ser más socialistas o más liberales y el problema no es ese, el problema es que no se ven los puntos positivos del acuerdo internacional.

Cualquier acuerdo va a ser restrictivo, pero se hace por alguna razón, se hace par aganar estabilidad, expectativas y sobre todo fuerza. En este caso, fuerza internacional ante las dos grandes potencias, EEUU y China.

Pero perdemos fuelle al utilizar la UE como un selecto club de países simplemente cohesionados con ciertas ventajas a nivel de importación y exportación de factores productivo, dispuesto a amenazar o criticar a los países de la Unión que no mantengan los niveles esperados, no por la Unión, sino por el resto de países.

Así que ahora es cuando surgen dos críticas. Una es la dirigida a Grecia (y por ende al resto de países del mediterráneo), por realizar unas políticas económicas poco favorecedoras (sin atender a los diferentes problemas estructurales), y otra es a la propia UE, por no tener unas políticas que ayuden realmente y de forma estable y concisa a un país que, por problemas diversos (entre ellos estructurales) está en peores condiciones que el resto.

En realidad, el problema está en la visión que tengamos de la “Unión”, si debe ser integradora y de conjunto práctico, o debe ser una merca colección de leyes que mejores una faceta individual y nacional (comercio y estabilidad a nivel internacional).

El futuro de la UE recae en gran parte en poner unas bases que aun no se han puesto bien del todo.

Artículo basado en este otro artículo

miércoles, 3 de marzo de 2010

Unión Europea. El presente y el futuro de Europa.

Grecia, así como los países del mediterráneo, con unos problemas financieros y estructurales que van más allá de la crisis financiera, podían ser el impuso para llevar a Europa al siguiente nivel o al menos reconducirla hacia el.

Y es que la unión europea no puede seguir actuando como una unidad económica si se siguen políticas diferentes entre los países, sin buscar luego los mecanismos necesarios para no dejar atrás a los países menos preparados.

La entrada al euro nos ha dejado a todos más beneficios que inconvenientes. La participación en el mercado financiero europeo, el incremento en el comercio y el movimiento de factores, etc. Sin embargo el inconveniente, el hecho de no poder disponer de una política monetaria individual que se pueda ajustar a las diferentes condiciones nacionales nos obliga a estar en plena sintonía con la Europa más avanzada, o a tener que pedir ayuda basada en rescates económicos.

Pero estas ayudas no estas “bien vistas” desde todos los puntos de vista. Si bien mejoran la situación negativa por la que se está pasando, tanto los que tienen que poner el dinero, como los propios ciudadanos y los mercados, ven estas medidas como situaciones tan excepcionales que no se pueden enmarcar en una política favorecedora. El sentimiento nacional agrava aun más la cosa.

Por eso, hay dos soluciones al problema. O se “normalizan” estas ayudas, con planteamientos generales que sirvan para este y los casos futuros en los que algún país de la Unión necesite ayuda, o se potencia la creación de políticas más comunes que acerquen las situaciones de los países aun más.

En cualquiera de los dos casos estaremos en el camino de una Unión Europea más unida.

Basado en este artículo

miércoles, 27 de enero de 2010

El FMI propone una bajada de los salarios (reales) como solución para la crisis.

Las teorías liberales salen a jugar en el campo de las prácticas políticas sin tener en cuenta las características particulares de los países ni sus problemáticas.

Estamos asistiendo a una situación n la que Europa comienza a despotricar sobre España (y Grecia y Portugal) como si fueran los malos jinetes del Apocalipsis. Poco importa la solidaridad o el entendimiento entre países, para ellos, que la crisis no haya pasado en los países del sur es signo de semi-herejía para la manutención y estabilidad de la Unión Europea.

Os imagináis a Aragón u otras comunidades que ya ven (muy ligeramente) cierta luz en el final del túnel, criticando a otras comunidades que aun las están pasando (comparativamente más) putas. Sería absurdo, y un ejercicio de irresponsabilidad política y social bestial.

Pero los sectores más liberales alemanes se lanzan en picado a echar balones fuera y plagar sus artículos en lo mal que les están yendo al resto de países, con el acostumbrado tono despectivo con el que nos llaman (PIGS).

Las soluciones que nos traen, como la del FMI se basan en la liberalización del sistema laboral, pero no en cuestiones positivas que mejoren el propio sistema laboral, sino simples y llanas: Bajar los salarios reales.

Según sus teorías, esto hará a las empresas contratar a más trabajadores, que producirán más, por el mismo precio, es decir, aumentará la productividad, y el nivel de empleo.

Una de las razones que podemos tener en contra (únicamente por la vía económica), es que la mayor parte del consumo y la renta disponible se basa en los salarios (y no en la totalidad de la renta, ya que en general las rentas del capital, una tercera parte del total, suelen derivarse a ahorros y posteriores inversiones). Así que si bajas los salarios reales, habría que ver si bajaría, o no la demanda total y el consumo final (por mucho que aumentes los trabajadores).

Por otro lado, nada te asegura que una disminución de los salarios aumente el número de empleados. Las empresas ahora mismo no producen no por una crisis de oferta, no es que les hagan falta trabajadores pero no puedan pagarlos por que los salarios son altos. Lo que pasa es que no hay una demanda suficiente como para que la producción les salga rentable.

Si, es un pez que se muerde la cola, y hay que atajarlo por alguna parte, pero la disminución de salarios no es la solución, o al menos no la correcta.

EL flujo crediticio es el elemento que falta en la composición actual, y de la que nadie sigue hablando por que es un tema tabú entre cualquier debate económico. No se quiso hablar cuando los bancos empezaban a cerrarse, no se tuvo más remedio cuando cayeron en efecto dominó, pero mientras la crisis financiera sigue en pie los analistas populares solo hablan de tasas de paro, malas prácticas políticas y soluciones matemáticas para un problemas que es más sencillo, pero menos aceptable. No hay dinero. No hay flujo sanguíneo del sistema.

Y con la deuda privada que tenemos (mucho mayor que la pública de la que todos se cansan de hablar), lo tenemos crudo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Ley de Economía sostenible (III)

Ley de economía sostenible (III)

Voy a reducir esto a una trilogía, a sabiendas de que no son las únicas reformas propuestas por el gobierno, siendo una de las no comentadas de ultimísimo actualidad, y cuya gestión está siendo nefasta.

Se intenta impulsar la mejora del medioambiente y la mejora de un transporte eléctrico, y la menor contaminación.

Yo, a sabiendas de que es imposible por que el marco conceptual de la gente es muy cerrado, sigo apostando por la energía atómica. Estamos gastando mucho comprando energía, parte de ella a las centrales nucleares de Francia, y el potencial español lo desaprovechamos poniendo parches solares que, si bien ayudan, no son ni de lejos una opción a medio plazo ahora mismo. No podemos querer ser competitivos y depender de esta manera del exterior. La energía lo es todo, es la base económica de todo el movimiento y acción.

En cuanto a las  reformas fiscales, son la base para intentar modificar algo el panorama económico, ayudando las acciones que se consideran más positivas y penalizando las negativas. Si bien la efectividad de todo esto puede llegar a ser debatible poco más se puede hacer para cambiar el modelo sino es cambiando las propias demandas y necesidades de los ciudadanos, lo cual es imposible.

Así pues, incrementan la deducción del impuesto de sociedades para aquellas actividades relacionadas con la innovación o la investigación.

Al igual que la anterior, mejoran las deducciones sobre el IVA para operaciones de rehabilitación y en el de sociedades para la mejora medioambiental y acústica.

Una medida criticada ha sido el cese de la deducción por compra de vivienda con una renta superior a los 24000 euros. Esta medida hay que tomarla conjuntamente con la misma impuesta para el régimen de alquileres, que intenta por una parte poner en igualdad de condiciones a los alquileres, intentar subir su demanda (comparados con el resto de Europa, alquilamos mucho menos, y eso fue una de las razones por la que la burbuja inmobiliaria se hizo tan grande, todos querían comprarse un piso aun endeudándose a 50 año, por que, “había que tener un piso”). Y por otro lado quitar esa ayuda fiscal (las deducciones son ayudas fiscales, no minoraciones del impuesto), a aquellas rentas que podían permitírselo, es decir, continuar con la progresión en el impuesto.

En general, toas estas medidas pueden reforzar la línea que se busca, pero no creo que, en conjunto, sean vendibles como un paquete unificado de medidas pensadas en torno a un objetivo concreto y actual.

Saludos.

martes, 1 de diciembre de 2009

Ley de Economía sostenible (II)

Seguimos con las medidas que intentan aumentar la propia competitividad, algo difícilmente conseguible en un corto plazo, y mucho menos si es recesivo.

La competitividad se puede resumir en la capacidad de ser atractivo para los países exteriores, de forma que exportemos productos, crezcamos conjuntamente sobre la misma o a una mayor tasa de crecimiento y destaquemos internacionalmente en algún aspecto económico.

Los países, todos, se especializan. Esta especialización viene derivada por el contexto histórico, por razones puramente sociales, y por los factores abundantes de un propio país.

Pero en general, a parte de enfatizar el sector al que comparativamente mejor estamos adaptados, es bueno ser competitivo a gran escala, es decir, en grandes áreas económicas. Sino, el factor de crecimiento del país puede venirse enteramente abajo, como ha pasado esta vez.

Una parte importante es mejorar y simplificar la red administrativa que permita la creación de empresas. Como decía ayer, las instituciones pueden lastrar en cierta forma la economía, por ejemplo, imponiendo muchas condiciones para las creaciones de las empresas (que en ciencia económica pueden darse por dado). Así pues, disminuyen el coste para la creación de empresas y disminución de plazos administrativos para los pagos. Una forma de liberalizar la red y disminuir la burocracia, necesaria para un mínimo de orden.

Se impulsa en cierto modo la conexión a Internet, garantizando para 2011 el Mbit/seg en banda ancha.

Esto es un adelanto, si, pero lo cierto es que puede hacerse escaso en comparación con otros países. Siempre podemos preguntarnos la utilidad real de esta velocidad, pero lo cierto es que necesariamente debemos igualarnos de forma rápida al resto de Europa en cuestiones de productividad si lo que queremos igualarnos a nivel de producción per cápita.

Fomento de la comunicación de las actividad investigadoras, manteniendo la titularidad de la propiedad (obvio) a quien realice la investigación.

Otro pilar básico de la competitividad, es impulsar el ahorro de recursos destinados para la investigación. En cierto modo es difícil ya que es bastante fácil, hoy en día, copiar cualquier nuevo invento que salga al mercado. Las formas de cambiar ligeramente el desarrollo original, y el hecho de que los beneficios pueden ser muy superiores al coste o la pena por plagiar.

A este aspecto, es mejor, a parte de fomentar las ayudas fiscales a la actividad investigadora empresarial, tener instituciones duras con respecto al respeto de la competencia.

También se incluyen cambios en la formación profesional, pero eso mejor lo dejo por que mi compañero Ajovin, es mucho más conocedor de los pasos que se deberían realizar en la práctica para mejorar todo este sector educativo, que tiene peculiaridades características y potencialidades más grandes de las que ahora podemos admirar.

Al contrario que el resto de medidas, estas, siendo de calado bastante importante, son las menos agraciadas. Son bastante escasas.

Pero todo tiene su explicación. Hoy en día lo que hay que potenciar es el mercado interno, y cambiar el marco del mercado interno. Es difícil potenciar el cambio de potencialidad productiva, mucho más en un país como el nuestro. Pero si estas medidas no van acompañadas, en un futuro no muy lejano, de otras de mayor calado, toda acción habrá sido fútil.

No se puede hablar de potenciar el I+D, si las universidades han reducido sus presupuestos, y no tienen ni para unos ordenadores decentes.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Ley de Economía sostenible (I)

Como estaba mandado, vamos a hacer un pequeño análisis de las medidas que propone la nueva Ley de economía sostenible.

Se les juzga de ser medidas pequeñas que poco pueden cambiar el proceso y estructura de crecimiento. Pero lo cierto es que eso es algo que no se puede cambiar en unas semanas, y aunque debo admitir que, como todos, me esperaba algo más (esto se parece a las keynotes de apple, que siempre se espera uno más), no son en ningún caso negativas.

Si han dicho muchas cosas os especialistas es que son medidas en las que uno puede estar difícilmente en desacuerdo.

El País lo divide en cuatro partes, y yo me voy a guiar por ellas para no hacerlo todo de golpe.

Así que hoy empezamos por:

-        La mejora del entorno económico.

Cuatro mejoras que intentan apoyarse en el aumento de las regulaciones y de la información sobre el marco económico.

En general, las instituciones pueden apoyar al crecimiento económico o lastrarlo, si bien son muy importantes y determinantes para el proceso de crecimiento, se suelen obviar con bastante facilidad.

Por ello, se incrementa la regulación de los diferentes organismos y comités (competencia, energía, telecomunicaciones). Esto contrasta un poco con algunas de las propuestas del OCDE de dar aun más independencia a estos organismos.

En general, contra más independencia haya, mayor será la eficiencia, sin embargo, en asuntos de índole nacional y de importancia clara, cuyas acciones puedan afectar al resto de la economía, entiendo que debamos pedir ciertas cuentas informativas a los presidentes, como así se hará desde el parlamento.

La exigencia de una mayor información económica llega hasta las sociedades cotizadas, que deberán informar sobre las remuneraciones y retribuciones de los diferentes consejeros.

Quizás lo más etéreo de las propuestas o una de las que te hacen preguntar, “¿Pero es que ya no teníamos de eso?”, eso el hecho de crear un grupo de evaluación de los programas de actuación económica (contabilidad del gasto, principalmente) de los diferentes ministerios.

Quizás la novedad sea una mayor comunicación entre ministerios, el incremento de ejercicios conjuntos, de forma cooperativa, que aúnen esfuerzos e información, y por tanto, incrementen la eficiencia.

En cuanto al cuarto punto, no voy a pecar de listillo y voy a dejarlo a parte, si bien alude a las reforma de la contratación pública, apoyándose más en la posibilidad de crear sociedades mixtas y el fomento de participación de las Pymes.

En general vemos que son medidas basadas en el incremento de la regulación. ¿El problema? Nadie va a ver más dinero circular. Estas son medidas que potencien la información económica y social, medidas igualmente necesarias en muchos ámbitos pero mucho menos vendibles, ya que no atañen al ciudadano medio en su día a día.

Me corrijo. Si que le afecta, pero él no se entera.

martes, 10 de noviembre de 2009

Bruselas fija en 2013 el limite para bajar el déficit público a menos del 3% del PIB.

Europa tiene ciertos pactos que intentan dotar de cierta estabilidad al conjunto de países. En este caso, se limita la deuda pública al 3% del PIB, aunque claro, en épocas de crisis este tipo de pactos se vuelven tan flexibles como el propio chicle. Hay que entender que los estados deben mantener cierta autoridad  propia de administración del gasto público, y por ello no se persigue de forma autoritaria e inmediata.

Sin embargo, esta independencia no puede durar para siempre y, aunque lo veo un poco pronto como para empezar a fijar limites que luego haya que variar, Bruselas ya ha fijado el año 2013 como el limite para volver a la senda del pacto, y conseguir de nuevo un déficit máximo del 3% del PIB.

Otro argumento a favor de la subida fiscal, pero que conlleva unos esfuerzos aun por determinar en el medio plazo (faltan 4 años, y hay tiempo de todo).

De todas formas, no se pueden sacar conclusiones partidistas de todo esto. En algunas noticias que he llegado a leer parecía que era como un castigo para las políticas de Zapatero, cuando es un limite que se les ha impuesto a todos los países, y compartimos el mismo (2013) junto con Alemania y Francia.

En todo caso, esto ayudará a intentar encauzar el rápido aumento del déficit, aunque yo, si fuera político, y aunque pueda ser algo irresponsable, no me preocuparía tanto ahora mismo de llegar al 3% como de la situación actual, y cómo resolverla.

Saludos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Robert Aumann: Los rescates son una mala idea.

Al leer la noticia pensaba que el Nobel haría una disertación algo más profunda sobre el tema, por que la verdad es que el argumento es poco menos que simplista.

Y no lo digo por que sea erróneo, sino todo lo contrario. Que a estas alturas, ElEconomista publique una noticia sobre que un Nobel habla sobre los incentivos perversos de las ayudas es, cuanto menos, tardío.

Cualquier tipo de ayuda social va a introducir ciertos incentivos perversos, por que casi cualquier actuación pública va a afectar a la eficiencia del mercado (adalid del comportamiento perfecto del sistema de mercado).

Es cierto, como tenemos seguridad social, no ahorramos para cuestiones médicas. Como tenemos educación gratuita, no ahorramos para proveernos de ella. Cualquier tipo de ayuda frente a una eventualidad aporta incentivos a ser más descuidados con la propia renta futura, pero ¿Es esto puramente cierto?

Por mucho que una empresa tenga un soporte para amortiguar la caída, dudo mucho que salte deliberadamente al vacío. Y si salta, será por otros motivos.

Vamos, que en plena competencia, nadie quiere ser el que apura beneficios gracias a las ayudas públicas.

Y de hecho, el dinero destinado a crear fondos para eventualidades de la propia empresa no desaparecen. En vez de irse a inversiones con el mismo tipo de riesgo que la propia empresa, van a parar al estado que, mientras no pase nada, provee de bienes y servicios públicos.

Es decir, que las propias ayudas, obviamente, vienen originadas por los impuestos pagados previamente por la sociedad. Todos en conjunto creamos la colchoneta gigante sobre la que caer en caso de apuro.

¿Incentivos? si. ¿Problemáticos? con reservas.

De todas formas, las ayudas sociales no son algo justificable desde la óptica de la eficiencia del mercado. La gente sigue atacando siempre desde ahí, cuando, la provisión de bienes públicos, y ayudas públicas son siempre un fin (el fin de alcanzar un estado de bienestar), no un medio. Y tachar como de “mala idea” una política social que intenta suavizar la crisis, me parece (de nuevo), cuanto menos, extremista y de aprendiz.