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domingo, 21 de marzo de 2010

El déficit estadounidense y el Yuan Chino infravalorado (II)



Partiendo de mi primer artículo sobre el tema, la realidad nos indica que China esta cargándose de reservas en dólares, gracias a su superávit comercial, lo cual hace apreciar el dólar y devaluar su moneda, en un intento de seguir siendo competitivo, o el más competitivo, de cara al exterior.

Krugman en un artículo para El País, da algunas respuestas sobre las soluciones que EEUU pueda acometer.

Parte del hecho de que estamos todos viviendo en pleno miedo (económico) por el despertar de China y que eso nos puede nublar de ver que cualquier relación económica o comercial se da por dos vías, compra y venta.

China ahora mismo tiene un superávit inflado gracias a una moneda que debería ser más cara (por el incremento continuado de la demanda internacional) y por encima de todo, el método por el cual  ha conseguido depreciar su moneda, la compra de dólares, aunque pudiera ser perjudicial para los Estados Unidos, puede darse la vuelta y explotarle en la cara al país asiático.

Podemos decir que sigue la máxima de la frase: Si tiene una deuda con el banco de 10.000 euros tienes un problema. Si tienes una deuda de 1.000.000 euros, el problema es del banco.

Como decíamos, China no va a querer abandonar la compra del dólar de golpe a corto plazo por que eso inundaría el mercado de dólares, lo cual haría que bajara su precio, lo cual haría que bajara la riqueza que mantendría en los dólares restantes. (Las expectativas sobre precios son uno de los principales factores de burbujas especulativas de los que hablaré largo y distendido otro día).

Y Krugman dice: bueno, siempre podemos perjudicar el superávit de China con tasas a la importación. Se puede imponer que haya que pagar un 25% más a cada producto que se compre a China.

Esto crearía un diferencial de precios que afectaría al tipo de  cambio real, devaluando el dólar y fastidiando a China. Posiblemente una amenaza como esta bastaría para que China dejara sus prácticas y se dedicara a hacer lo mismo con una cesta de bienes, y no sólo con el dólar.

El problema, claro, es que es una práctica de poco librecomercio. Internacionalmente no sé como podría llegar a verse aunque personalmente la veo temporalmente correcta, y queramos o no, esto es una guerra económica, cada país debe poder usar sus propias armas.

sábado, 20 de marzo de 2010

La Unión Europea como unión europea.



La formación de sociedades se ha vislumbrado desde  muchos puntos de vista. Hay teorías sociales para aburrir (en el buen sentido de la palabra), y mi visión económica se basa en la simple unión de ciudadanos para tomar decisiones de conjunto, lo que en el contexto empresarial se llama “coludir”.

Los ciudadanos coludimos por que sabemos, al igual que las empresas, que tomando decisiones en conjunto podemos obtener beneficios mayores que si lo hacemos de forma individual, no por que ganamos poder de mercado, que también, sino por que tenemos a nuestro alcance una serie de políticas que antes no podíamos hacer valer, aunque todos quisiéramos, simplemente por que no teníamos la fuerza necesaria.

Ahora bien, la libertad económica debe estar en cierto sentido, asegurada. Y claro hay ciertos niveles de libertad económica, ya que esta va en todas direcciones.

Que un gobierno pueda gastar más o menos dinero ya es una restricción a la propia libertad económica, que no pueda acometer ciertas políticas monetarias ya es una restricción a la libertad económica.

Al instituir sociedades se privan las libertades individuales, y si el proceso existe en un cierto nivel (gobierno – ciudadanos), también lo hace en otro nivel más elevado (UE – gobierno).

La UE, al imponer ciertas reglas de actuación esta privando a los países de cierta libertad económica, en algunos casos clave para seguir con unas políticas diferenciadoras y unos problemas atípicos.

Se está privando a las naciones de ser más socialistas o más liberales y el problema no es ese, el problema es que no se ven los puntos positivos del acuerdo internacional.

Cualquier acuerdo va a ser restrictivo, pero se hace por alguna razón, se hace par aganar estabilidad, expectativas y sobre todo fuerza. En este caso, fuerza internacional ante las dos grandes potencias, EEUU y China.

Pero perdemos fuelle al utilizar la UE como un selecto club de países simplemente cohesionados con ciertas ventajas a nivel de importación y exportación de factores productivo, dispuesto a amenazar o criticar a los países de la Unión que no mantengan los niveles esperados, no por la Unión, sino por el resto de países.

Así que ahora es cuando surgen dos críticas. Una es la dirigida a Grecia (y por ende al resto de países del mediterráneo), por realizar unas políticas económicas poco favorecedoras (sin atender a los diferentes problemas estructurales), y otra es a la propia UE, por no tener unas políticas que ayuden realmente y de forma estable y concisa a un país que, por problemas diversos (entre ellos estructurales) está en peores condiciones que el resto.

En realidad, el problema está en la visión que tengamos de la “Unión”, si debe ser integradora y de conjunto práctico, o debe ser una merca colección de leyes que mejores una faceta individual y nacional (comercio y estabilidad a nivel internacional).

El futuro de la UE recae en gran parte en poner unas bases que aun no se han puesto bien del todo.

Artículo basado en este otro artículo

jueves, 18 de marzo de 2010

Propensión y aversión al riesgo.



En economía han replantearse todo tipo de comportamientos racionales, incluso los que son subjetivos.

Por ejemplo, se puede dividir al espectro de consumidores por su grado de heterogeneidad en la importancia que le dan a la calidad cuando queremos estudiar la diferenciación de producto vertical (por su calidad), o podemos dividirla por sus preferencias con respecto a un conjunto de características (gustos diferenciados).

Hoy voy a hablar de otro aspecto más sencillo, y es la diferencia entre propenso, neutral y averso al riesgo.

Para explicarlo de modo sencillo, voy a utilizar un ejemplo práctico.

Tres personas disponen de 100 euros que pueden o no invertir. Si lo invierten pueden hacerlo tanto en la inversión A, donde tendrán un 50% de posibilidades de tener una rentabilidad del 4% y otro 50% de posibilidades de tener una rentabilidad del 6%, o pueden invertirlo en la inversión B, donde tendrán seguro una rentabilidad del 5%.

La pregunta es, ¿Dónde lo invertiría usted? Y dependiendo de la respuesta, usted es averso, propenso o neutral al riesgo.

Una persona neutral al riesgo es alguien puramente racional, matemáticamente estadística. Si invierte los 100 euros en la inversión B, obtendrá al cabo de un año 5 euros. Y sabe que, en media, si invierte los 100 euros en la inversión A también obtendrá otros 5 euros. Le da igual por tanto donde hacerlo, y probablemente vaya al sitio que tenga más cerca de casa.

Una persona que sea aversa al riesgo razona tal que así: Si lo invierto los 100 euros en la inversión B obtendré 5 euros, pero si lo hago en la inversión A puedo obtener tanto 4 como 6 euros. Prefiero no arriesgarme y me decido por la inversión del 5%.

El averso al riesgo es alguien que, ante rentabilidades medias (o esperadas) iguales, prefiere irse a lo seguro, no arriesgar por si hay mala suerte y le toca finalmente la rentabilidad del 4%.

Una persona que sea propensa al riesgo razona tal que así: Si lo invierto los 100 euros en la inversión B obtendré 5 euros, pero si lo hago en la inversión A puedo obtener tanto 4 como 6 euros. Prefiero arriesgarme a ver si hay suerte y obtengo el 6% de interés.

El propenso al riesgo es alguien que, ante rentabilidades medias (o esperadas) iguales, prefiere arriesgar el dinero, valorando mucho la posibilidad de obtener mejores resultados.

Podríamos clasificarlos como optimistas, pesimistas y realistas.

No es moco de pavo esta diferenciación, piensen por ejemplo las diferencias entre culturas sociales y económicas. Si un país es socialmente más averso a arriesgar su dinero, es posible que prefiera ahorrar a invertirlo, que su iniciativa empresarial sea más difícil de incentivar, por ejemplo.

En conjunto todo se matiza en los agregados, pero hoy en día, a pesar de la globalización, todavía quedan diferencias internacionales.

martes, 16 de marzo de 2010

El déficit estadounidense y el Yuan Chino infravalorado.



El problema del déficit estadounidense va más allá, ya que el gran financiador de la economía americana es el país asiático por excelencia, China, que ha estado incrementando constantemente el número de sus reservas en dólares, forzando así un tipo de cambio algo artificial, que se aleja del que debería tener si observáramos la realidad económica como tal.

El primer problema, es que China, como economía asiática, y como nos vienen acostumbrando es un país altamente ahorrador. Su superávit por cuenta corriente siempre es positivo, y aumentando, lo cual quiere decir que vende al exterior mucho más de lo que compra. Su crecimiento, de hecho, se basa en la globalización, en la fuerza motora y competitiva que le hace producir para el resto de países. Contra más globalización, cuanto más abierto esté su mercado, más crecerá, de ahí su reciente (y  ya normalizado) periodo de gran crecimiento tras dejar abrir sus fronteras.

Ahora bien, este superávit no viene sólo, trae consigo un incremento de las reservas, un incremento de la entrada de capitales, que China utiliza para financiar a otros estados como por ejemplo los estados unidos. Es como si yo, te prestara a ti, lector, 1000 euros para que me compraras manufacturas. Recibo lo que presto, y encima me sigues debiendo 1000.

No es raro, pues, que cuanto mayor superávit tenga uno, mayor déficit tenga el otro.

Claro, China está convirtiendo todo este superávit, todas sus reservas en dólares, lo cual hace incrementar la demanda de moneda estadounidense, lo cual hace que se aprecie. Y cuanto más se aprecia, en peores condiciones competitivas se encuentra Estados Unidos, y en mejores se encuentra China. Es decir, es un ciclo explosivo, sobre todo por que ahora China, que tiene una gran cantidad de reservas en dólares ( y por tanto de riqueza en dólares) no quiere que el dólar se deprecie por que estaría perdiendo dinero.

Ahora con la crisis el comercio ha bajado, y por tanto estas diferencias se han reducido, pero cuando vuelva a incrementarse el comercio volveremos a como estábamos antes, el Yuan depreciado, infravalorado y un dólar con fuerzas depreciatorias no permitidas por la economía asiática.

Claro que, en realidad, todo esto es legal. Es libre mercado. No es algo sancionable, a pesar de que pueda pensarse en establecer sanciones. Lo único que se puede hacer es dialogar, y usar la diplomacia. Soluciones hay algunas.

EN primer lugar, China es la primera en criticar a Estados Unidos, que debería rebajar su déficit fiscal y subir los tipos de interés (lo cual reduciría la inversión , que actualmente esta siendo financiada por el exterior) y aumentaría los ahorros nacionales, reduciendo por tanto su déficit exterior. Pero claro, esto sumiría a la primer apotencia del mundo en una crisis aun más grave, con una demanda interna muy deteriorada.

Por ello, las perspectivas occidentales son justamente lo contrario, afirman que es la economía asiática la que debe empezar a potenciar su demanda interna, mejorar el consumo de sus habitantes, su inversión, su crecimiento interno.

China tiene un gran crecimiento, pero está totalmente derivado del exterior, de sus exportaciones, y sigue siendo una economía muy empobrecida en su interior.

Además, debe dejar de comprar reservas en dólares, y diversificar un poco más las mismas en una cesta de divisas de todo tipo.

Es un problema de culturas, de culturas económicas, donde un país tiende a gastar más de lo que tiene y otro a prestar más de lo que gasta. Obviamente no podemos reprochar a China que sea ahorradora, pero deberíamos intentar potenciar su desarrollo interior, mientras nos ajustamos un poco los pantalones y no agachamos la cabeza mientras el gigante rojo nos financia todo nuestro crecimiento.

sábado, 13 de marzo de 2010

Inflación, la actividad económica vista desde los precios.



La inflación es un síntoma de actividad económica.

Hay muchas teorías de porqué la inflación es una respuesta del sistema al crecimiento económica, desde teorías monetarias, hasta la curva de Phillips, obviamente todo está relacionado, como en todo sistema.

Lo que está claro es que cuando hay un estancamiento económico, la inflación baja, y cuando hay un fuerte despegue, esta sube. Claro que es una medida muy subjetiva (palabra que tomo con reservas), de la fase en la que nos encontramos, pero puede ayudar a ver algo del camino. Si la inflación sube, estamos empezando a generar economía, o bien hay algún elemento que este distorsionando todo.

Lo primero que podemos hacer es disgregar el dato del IPC en sus diferentes apartados, y además compararlo con el mismo dato de 2009 y 2010. Recordamos, para visiones futuras, que estamos viendo el crecimiento interanual de IPC de febrero de 2010.



Esta comparación nos permite ver en un vistazo, no sólo el IPC anual de febrero, sino, si el dato es “normal” o no, tomando como algo normal los datos de 2008, antes de que estallara la crisis.

El IPC de los alimentos, elemento muy variable, ha bajado de forma constante, así como el menaje (menor consumo), la vivienda (por la ciada de la burbuja), los hoteles y restaurantes (menos turismo y dinero extra), y el apartado otros.

Sin embargo, debemos ver que no es lo mismo que baje una partida que tiene poca repercusión en la sociedad a que baje otra con gran importancia.

En este aspecto, debemos señalar el transporte, con un crecimiento muy alto, derivado sobre todo del gran descenso llevado a cabo en 2009. El dato de variación mensual es de -0,5%. La explicación es que se está llevando una progresiva estabilización. Los carburantes aun no han empezado a dar mal.

Por otro lado están los alimentos y el ocio, los dos negativos, y que impulsan el IPC hacía bajo.

En resumen, excepto por el alcohol y el tabaco, elementos poco “naturales” en la economía, casi todos los elementos muestran una variación negativa, o al menos no muy positiva.

Se ve cierta estabilización en algunas partidas como el ocio, el vestido y el calzado, y en general el IPC, pero aun seguimos en datos variados y poco clarificantes.

De todas, formas, cuando se quiere observar, como antes decía, el reflejo de la actividad económica sin externalidades fuertes, hay que quitar el efecto de los alimentos y productos energéticos.

Esto es lo que tenemos:

Aun no estamos en deflación, y nos hemos quedado un poco atascados en el 0,1%. Los últimos meses de 2009 puede apreciarse una pequeña subida, posiblemente a la zaga de los brotes verdes y las compras de navidad, pero seguimos igual. Estabilizados y en una economía que va varada por no sabemos cuanto tiempo.

jueves, 11 de marzo de 2010

El paro. Dos versiones de una realidad con matices.



En economía, a pesar de estar rodeados de datos, las interpretaciones que se puedan hacer de los mismos difieren muchas veces, según la escuela económica a la que te adscribas.

Definimos el paro como la tasa o el porcentaje de aquellos que están buscando empleo sobre el total de personas activas (que buscan o están trabajando).

Y si bien para todos el número de ocupados, es decir, la cantidad total de personas que están trabajando, es una dato totalmente objetivo (por que es el que es), el dato de los que buscan empleo es un dato subjetivo, y por tanto abierto para la matización.

La existencia de gente apuntada al paro que no está buscando realmente trabajo, las personas que buscan un trabajo tan especifico que existen muy pocas posibilidades de encontrarlo… se suele argumentar que si la población desocupada estuviera realmente en disposición de trabajar, realmente de lo haría.

Aluden al hecho de que si no existiera un salario mínimo la gente podría trabajar por muy poco, siendo muy rentables a las empresas, que contratarían mucha más gente.

“En un mercado de competencia, todo el que quiera trabajar, trabajará”. Y hombre, tienen razón, el problema es, ¿A que precio?

Tomar la tasa de paro como un índice subjetivo porqué es la propia gente “quien lo decide” me parece bastante irreal y dogmático.

Y este es un problema de “contextualización de entorno económico personal”. Estoy seguro de que, dándose una crisis mundial de hambruna, la gente estaría dispuesta, de forma razonada, a bajarse los sueldos de forma global, de igual forma que nuestros antepasados comían menos cuando había malas cosechas.

El problema es que el trabajador no puede, ni se verá incentivado, a cambiar su estado económico en un contexto en el que el no tiene, o no puede ver, su culpa en el problema, en un problema derivado de otros, y no del azar.

“¿Por qué voy a bajarme el sueldo, si los bancos siguen ganando millones?” Piensan todos, “yo quiero un empleo en donde gane lo mismo que antes”, y no es algo ni reprochable, ni irreal, ni un motivo para tomar la tasa de paro como un concepto subjetivo.

lunes, 8 de marzo de 2010

6º punto de la realidad social: Necesidades ilimitadas. Recursos escasos.




En muchos manuales de economía básica se comienza explicando que es una ciencia que estudia la problemática de tener unos recursos escasos con los que proveer de respuesta a unas necesidades, básicamente ilimitadas.

El hecho de tener consciencia, nos permite desear, desde bienes a servicios, cualquier tipo de elemento que nos provea de una utilidad o bienestar, inmediato o futuro.

Si existieran los imposibles, todos seriamos dioses  y viviríamos en un paraíso económico en el que los problemas de recursos no existieran, pero no existen los imposibles, y debemos ajustarnos a la realidad.

EL horizonte temporal, o el nivel de empatía que tengamos para con el resto de la existencia, afecta mucho al nivel de utilización (y el modo, sobretodo el modo), de los recursos.

Por que todo afecta a todo, y en general, los bienes, al menos hasta el día de hoy, son rivales y excluyentes.

Para tener papel necesito talar un árbol. Para conducir un coche necesito petróleo. Para tener un móvil necesito obtener coltán, etc.

No sólo le estoy quitando un bien a la naturaleza, en muchos casos, por el poco grado de reciclaje de los productos, estoy restándole capacidad de obtener recursos a las generaciones venideras.

Horizonte temporal, y empatía existencial.

Pero no quiero quedarme en el mejor pesimismo humano. Debemos buscar soluciones, pero soluciones posibles. El ser humano no puede cambiar su patrón de consumo, no hay incentivos para ello. Y los incentivos son muy importantes para las acciones (determinantes).

Es por ello primordial, que la realidad social intente desviarse de su curso hacia otros equilibrios, más correctos para con el medioambiente.

Estamos drogados. Un drogadicto muchas veces no quiere reconocer que lo es, pero lo es. No tenemos padres a los que poder acudir, sólo estamos nosotros.

La sociedad en su conjunto es la que debe guiarse por si sola, como un niño pequeño que deba aprender a caminar por si sólo. Tenemos nuevos problemas, nuevos descubrimientos, nuevas formas de pensar, pero a la vez, en realidad, tenemos los mismos problemas.

Vivimos en una sociedad donde, (y este es el punto remarcable), inconscientemente nos creemos que podemos tenerlo todo. Pero no es así.

Mal que nos pese, hemos tenido, tenemos, y tendremos por siempre, unos recursos escasos. Y unas necesidades ilimitadas.

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domingo, 7 de marzo de 2010

Carry trade y el Yen Japonés



Las diferentes economías, con sus diferentes particularidades a nivel financiero, junto a la globalización y al movimiento internacional de capitales, ofrece una larga gama de posibilidades para aquellos inversores que quieran ganar dinero utilizando los desequilibrios nacionales de los diferentes países.

Una oportunidad es la de usar la técnica del Carry Trade.

¿En qué consiste esta técnica? Básicamente consiste en ganar dinero utilizando las divisas internacionales. Y si a ello le sumas los diferentes tipos de interés, las sumas de dinero pueden ser respetables.

Ejemplifiquémoslo:

Estamos en 2003. En Japón, los tipos de interés están muy bajos, supongamos que están con un tipo del 0,50%.

Pedimos 130.000.000 yenes a un banco de allí. Y los cambiamos por euro. Al cambio tendríamos 1.000.000 de euros.

Ahora invertimos esa cantidad en algún banco europeo, donde tendremos tipos de interés de entre el 2% al 4%. Supongamos que invertimos al 4%.

En un año conseguimos 1.040.000 euros. Ya es 2004. Supongamos que tenemos que devolver el préstamo que pedimos. Como el tipo de interés es del 0,50%, tenemos que devolver 130.650.000 yenes. Al cambio, que ahora es de 140 yenes por euro, tenemos que cambiar 933.215 euros.

Conclusión, hemos obtenido 106.785 euros de beneficio. Así, sin más. En un año.

Así que sí, es una técnica muy lucrativa.

A lo largo del tiempo, no hay por que devolver los prestamos al año, con lo que es muy posible que sigamos invirtiendo y pidiendo créditos a Japón.

Consecuencias: Como estamos pidiendo Yenes al sistema Japonés, y los cambiamos por euros, lo que estamos haciendo es devaluar el Yen. Es decir, que cada vez se necesitaran más Yenes para obtener un euro. Lo cual es aun más lucrativo.

Esto además beneficia a Japón, por que sus productos le salen muy baratos y competitivos en el exterior, y puede tener un superávit en su cuenta corriente.

Otras consecuencias: Como vemos en el gráfico del banco central europeo:



Hubo una caída del tipo de cambio a mediados de 2008. ¿Por qué?

Una de las explicaciones que he leído por ahí, la cual me ha animado a escribir esto, es justamente por el Carry Trade.

El hecho de que estallara la crisis hizo que los tipos de interés de medio mundo bajaran a mínimos. Se desincentivo la inversión por la crisis, y además la poca que se hacía ya no se sustentaba en juegos internacionales. Ya no existían esos grandes diferenciales entre los tipos internacionales de los países.

Por otro lado, se creía que la moneda japonesa era muy fuerte, por lo que pasaron dos cosas:

-       Muchos inversores pidieron Yenes para resguardarse de los posibles bandazos del dólar y el euro.

-       Al dejar la técnica del Carry Trade, se dejaron de camiar yenes por euro, y se empezó a pagar las deudas que había con los bancos. Eso quiere decir, un aumento de la demanda de Yenes.

Todo aumento de demanda aumenta el precio del producto, y el Yen se apreció. Y se apreció tanto, que ahí podemos ver los estragos que causó. (Apreciación del Yen con respecto al euro, menos Yenes para obtener un euro, de ahí que sea una bajada).

Eso ha hecho bastante daño a su balanza comercial. Ahora es mucho más caro comprarle a Japón.

Defensa del consumidor. Bancos Vs Krugman.



Podríamos decir que una de las pocas razones por las que los consumidores estamos respaldados en la economía es por la competencia perfecta. El mayor problema de todo esto es usar argumentos clásicos de competencia perfecta para defender un sistema que ni por asomo es de competencia perfecta.

SI dividimos a un lado a empresas y consumidores, y más aun, lo hacemos por sectores, entonces la cantidad de personas físicas o jurídicas a cada lado se descompensa de forma brutal. Y aquí el número de integrantes de una categoría de agentes no es positivo.

Las empresas pueden coludir, es decir, pueden actuar hermanadas. Sí, es ilegal, pero pueden hacerlo, y lo hacen. Los bancos también.

No es que esté diciendo que los dirigentes de los bancos se reúnan todas las mañanas a decidir como nos van a joder, eso es absurdo. Nadie piensa en joder a nadie.

Pero el simple hecho de que existe por ejemplo, un tipo de interés interbancario, que sea además un gran condicionante del euribor, no dice mucho de la independencia competitiva. ¿o es que alguien acaso duda que el sistema financiero también es un gran compendio de empresas?

Y ante las decisiones de los bancos poco podemos hacer. Igual que en la negociación salarial.

Krugman defiende por tanto la creación de un organismo que vele enteramente por los consumidores controlando los abusos financieros.

No sé si iría tan lejos. Creo que ese es el papel del gobierno.

Los bancos centrales fijan objetivos como el de la inflación. Y el sector público, en menor o mayor medida, la redistribución de la riqueza.

¿Pero la defensa del ciudadano medio? No sé. No puedo posicionarme a favor porque no lo veo viable. Otro organismo más tomando medidas populistas para contentar a los agentes.

La última subida salarial se hizo aun con deflación en España. Subimos los sueldos por convenio sin que se hubiera aumentado la productividad o los precios. Eso no es racional. Queda muy bonito, y claro, ojala pudieran subir el sueldo real a todos y quedarnos tan anchos pero la economía no funciona así, no por que no queramos si no por que es un sistema con sus reglas y sus imposibilidades.

El banco central o el FED ha tenido mucho que decir en esta crisis. Los objetivos fijos están muy bien pero a veces pueden cegar la realidad.

Así que por esta vez, de momento, me posiciono enfrente de Krugman. Aunque es una opción a estudiar, claro.

sábado, 6 de marzo de 2010

Sistema financiero, bancario, las comisiones y el ICO.


El sistema financiero, o el sistema bancario tiene como objetivo básico el de canalizar la liquidez o el crédito desde los que ahorran hasta los que pide prestado.

El hecho de que el 25% de su beneficio provenga de las comisiones no sé si es normal o algo de lo que asustarse.

Porque por un lado tenemos claro el hecho de que como entidad con una función en la sociedad (más o menos aceptada por todos) que es la de dar créditos y obtener ahorros, es normal que cobren por su propia actividad.

Por otro lado, nos están cobrando por gestionar nuestro dinero, y aunque eso sería entendible en el caso de las cajas fuertes, por ejemplo, donde sí es una gestión propia de tu ahorro, no lo es tanto en otros depósitos, donde nada más meter tu dinero este ya ha salido para un tío al que ni siquiera conoces.

No nos equivoquemos, esto es positivo. Si no fuera por los bancos (y obviando sus problemas), no habría prestamos. Y sin ellos la actividad económica decaería del todo. No podría haber acuerdos concretos entre los que disponen de liquidez y los que la necesitan.

El problema es que algunas comisiones llegan a ser abusivas o poco esclarecedoras.

Además, el tema de los bancos es, para mi, una de las curiosidad sociológicas que más me impactan.  Podemos decir que una gran porcentaje de la población les tiene tiña. “Juegan con mis ahorros” “Me cobran por usar mi dinero”; no sé, no las he oído todas, pero el caso es que existe un aura negativa en torno a ellos. Y sin embargo son una de las principales organizaciones económicas de todo el sistema.

Algo estamos haciendo mal. No sé el que.

Todo el sistema financiero suena a trampa. A timo. No digo que lo sea, pero si es cierto que el grueso de la población no tiene en gran estima a un servicio que es tan importante como delicado. ¿Por qué? ¿Cómo podemos solucionarlo?

Y por encima de todo, ¿Tienen razón?

Pd: noticia interesante sobre la incapacidad práctica del ICO, y su tardía llegado al panorama actual.

viernes, 5 de marzo de 2010

Fundamentos básicos de la crisis: Desenredando el ovillo de lana de una realidad dispar (III)

De nuevo, si has llegado hasta aquí de casualidad, te recomiendo leer la primera parte y la segunda parte. Gracias.

A lo largo de los años hemos basado nuestro crecimiento en el aumento de factores productivos poco productivos, que nos han dejado expuestos plenamente a una crisis financiera y con un mal augurio futuro.

La calidad de nuestros factores, y por ende de los bienes y servicios producidos no puede ser competitivo contra otros países de la zona euro, asiáticos, o americanos. ¿Pero por qué?

¿Por qué esta baja calidad productiva y como podemos solucionarlo?

Pues bien, digamos que para que un producto tenga calidad, se necesita la mezcla de tres factores, por un lado capital, una relación capital/trabajador que sea eficiente. Por otro lado lo que se llama “productividad total de los factores” y aquí se mezcla todo tipo de cuestiones tanto como la productividad en si misma, como el efecto de las infraestructuras, la burocratización, la libertad económica, etc. Y por último, se necesita capital humano.

De capital no vamos mal, ese no es el problema. Quizás si lo se ala propia utilización del capital, la estructura productiva tal cual, o que el capital que tenemos no es el necesario. No podemos definir al capital como un simple bien productivo, sino que es un conjunto de diferentes bienes, algunos muy poco sustituibles. De poco sirve invertir en infraestructura y vivienda si lo que necesitamos son ordenadores de alta tecnología, por ejemplo.

Vamos un pelin mal comparados con otros pises en cuanto a la “productividad total de los factores”. Este es un caso más difícil de explicar, pero en definitiva no es importante por que poco a poco va convergiendo con el resto europeo.

El problema. El verdadero problema de todo esto, es el capital humano.

He llegado a leer artículos en donde algunos criticaban hasta la misma palabra, pero no hay otra forma de definirlo.

A veces, y me incluyo, da hasta palo hablar de los trabajadores como factores productivos, pero es que lo son. Y su nivel educativo influye mucho, muchísimo, hoy en día para la producción.

El problema que tenemos es de este tipo. El nivel universitario está bien, quizás muy devaluado hoy en día, y aunque valorado, lo este menos de lo que debería.

Pero el problema está en el nivel intermedio. Hay un gran abismo que hay que solventar y este es la educación, y el capital humano.

Es un problema grave, porque no es algo que se pueda arreglar a base de políticas de corto plazo. Es un problema grave por que debemos poner parte entre todos. Y se deben crear los incentivos para ello.

A día de hoy no había incentivos a estudiar. Y debemos crearlos. Y ya.

El problema es que sale el político de turno diciendo que va a aumentar en un 1% el gasto en I+D+i y ya todo s nos creemos que con eso basta, y eso no es sino la punta del iceberg. En otros países no sólo gastan en I+D+i, sino que además es más rentable. Y lo es por que hay un capital humano mucho más estructurado y potente que aquí.

Pero es normal. Tenemos sueldos bajos. Los listos se nos van a otros países, donde son más valorados. Las empresas contratan en tiempo parcial, y sin contratos más o menos fijos no hay incentivos a la educación empresarial.

Es decir, existe además un gran problema de trasfondo, el mercado de trabajo. No sólo por las rigideces e las que muchos hablan, salarios basados en la inflación y no en la productividad, coste alto de despido, etc, que tienen sus motivos, sino también por la base, que se muestra menos adaptada que otros países a invertir en el largo plazo.

Fundamentos básicos de la crisis: Desenredando el ovillo de lana de una realidad dispar (II)



Si has llegado hasta aquí de casualidad, quizás te convendría leer la primera parte. Gracias.

Crecíamos. Nos endeudábamos si, pero bueno, crecíamos. Obteníamos capital exterior para nuestra actividad económica, pero al menos, crecíamos.

Gran parte del sustento económico se basa en que, gracias a la rentabilidad y el trabajo, puedes endeudarte y que aun así te salga rentable. Pero para ello necesitas tener una rentabilidad (de la actividad económica que vayas a realizar) mayor que el coste de endeudamiento.

El crecimiento que estábamos teniendo llegó a su fin cuando el redimiendo esperado dejo de ser mayor, cuando la gente, las empresas, la demanda, percibió que esto no podía seguir así, que el endeudamiento no podía seguir creciendo porque no podríamos devolverlo en las mismas circunstancias. Todo se frenó, y llegó la crisis.

Pero, de nuevo, volvamos al principio.

Antes de todo ello crecíamos. Y hay dos formas de crecer: aumentando los factores productivos, o aumentando la eficiencia de los factores productivos.

Para un crecimiento sostenible lo bueno es ir mezclando ambas cosas, como en todo, nunca son buenos los extremos. Sin embargo, si miramos hacia ataras vemos que España si se especializó en un tipo de crecimiento, y fue aumentando los factores productivos.

Estos factores productivos son dos, trabajo y capital. Es decir, mano de obra y capital productivo (de todo tipo).

Como dije, la población activa aumentó en ocho millones de personas, tanto por la llegada de inmigrantes, como por la entrada de la mujer al mercado de trabajo.

Y el capital también ha aumentado, en forma de inversiones en construcción.

Ahí lo tenemos. Esa es la base de nuestro crecimiento. El aumento de la población activa y una fuerte expansión en la inversión del sector de la construcción. ¿Por qué la construcción? Bueno, hay muchas teorías al respecto. Se convirtió en un bien especulativo, que llegó a márgenes de construcción tan brutales que daban vértigo, o grima, según se mire.

El problema con este tipo de inversión es que no ofrece verdadera rentabilidad en el servicio productivo. Es necesario, pero hasta unos niveles óptimos. Más no es sino redundar en lo mismo.

De hecho, la única rentabilidad de la inversión era la inflación a la que se veía sometida el activo. No tenia representación “real” en la economía, sólo monetaria.

Y ese es el problema de España. Hemos fomentado la economía basándonos en la cantidad de factores poco productivos. Con una calidad escasa. Una vez que la crisis estalla no tenemos con que defendernos. Lo único que teníamos, lo único en lo que hemos estado trabajando todos estos años ha sido en moles de piedra que son ahora la tumba del propio sector. No podemos competir. No podemos crecer gracias a lo hecho en el pasado.

Hemos perdido el tiempo. Y nuestra calidad productiva no es ni de lejos la del exterior.

No tenemos calidad productiva. Sí, es un problema. Pero de nuevo, sigue siendo la sombra del verdadero problema, que permanece aun un poco más profundo en la realidad económica.

Seguiremos deshilvanando.

jueves, 4 de marzo de 2010

Fundamentos básicos de la crisis: Desenredando el ovillo de lana de una realidad dispar (I)



Actualmente todo el mundo sabe ya cual fue el detonante de la crisis. Un sector de la vivienda sobredimensionado y una elevación de los tipos de interés que cortó la liquidez y el ciclo expansivo de la inversión especulativa, lo cual desencadeno en la crisis financiera y real.

Nos podemos quedar ahí, o podemos bajar más y más en la escala fundamental de las bases económicas hasta encontrar el verdadero fundamento básico de la crisis española. Es algo que muchos ya saben, pero que hay que analizar paso a paso, para llegar a comprender del todo en donde nos hemos metido y como podemos salir. La construcción no es el único problema. Hay uno mucho más gordo y mucho más integrado en la sociedad y, mal que nos pese, mucho más difícil de solucionar. Pero para entenderlo hay que ir paso a paso.

La economía tiene ciclos. El otro día explique un teoría cíclica de Kondratieff, y otra de estilo Austriaco. Existen muchas teorías pero lo fundamental es que estos ciclos existen y son reales.

La economía española ha tenido un crecimiento muy grande en los últimos años. Nos hemos favorecido de las puertas del exterior, nos hemos favorecido de Europa, y poco a poco hemos ido convergiendo hacía la media europea. Las últimas décadas han sido muy positivas para España.

¿Acaso puede ser todo un mero espejismo? No. Pero hay muchas maneras de hacer las cosas y unas traen consigo diferentes problemáticas.

España pasó de tener una media de 12-13 millones de trabajadores a llegar hasta los 20, paso de tener poco más del 85% de la renta media europea al 96%, la renta crecía. Convergíamos.

El problema real no está en los datos tal cuales, sino en el trasfondo. ¿Qué hemos hecho para crecer?

En primer lugar, endeudarnos.

España es uno de los países que más endeudado está con el exterior. Hemos llegado a tener años en donde alcanzábamos el 10% de déficit exterior, y a lo largo de los años hemos ido acumulando una deuda del 170% del PIB, la gran parte privada.

Esto tiene una causa de forma, y es el hecho de que comprábamos más de lo que producíamos, queríamos más de lo que podíamos tener, o bien invertiamos por encima de nuestro propio ahorro y necesitabamos financiación exterior, y una causa de fondo, no éramos competitivos.

No podíamos competir con el exterior, sus productos son mejores o más baratos, en media general, y tendemos a comprar al exterior.

Y ese es uno de los grandes problemas de España. La baja competitividad internacional.

Pero aun así, eso no es sino la sombra del verdadero problema,  escondido aun más profundo en la realidad económica.

Seguiremos deshilvanando.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Unión Europea. El presente y el futuro de Europa.

Grecia, así como los países del mediterráneo, con unos problemas financieros y estructurales que van más allá de la crisis financiera, podían ser el impuso para llevar a Europa al siguiente nivel o al menos reconducirla hacia el.

Y es que la unión europea no puede seguir actuando como una unidad económica si se siguen políticas diferentes entre los países, sin buscar luego los mecanismos necesarios para no dejar atrás a los países menos preparados.

La entrada al euro nos ha dejado a todos más beneficios que inconvenientes. La participación en el mercado financiero europeo, el incremento en el comercio y el movimiento de factores, etc. Sin embargo el inconveniente, el hecho de no poder disponer de una política monetaria individual que se pueda ajustar a las diferentes condiciones nacionales nos obliga a estar en plena sintonía con la Europa más avanzada, o a tener que pedir ayuda basada en rescates económicos.

Pero estas ayudas no estas “bien vistas” desde todos los puntos de vista. Si bien mejoran la situación negativa por la que se está pasando, tanto los que tienen que poner el dinero, como los propios ciudadanos y los mercados, ven estas medidas como situaciones tan excepcionales que no se pueden enmarcar en una política favorecedora. El sentimiento nacional agrava aun más la cosa.

Por eso, hay dos soluciones al problema. O se “normalizan” estas ayudas, con planteamientos generales que sirvan para este y los casos futuros en los que algún país de la Unión necesite ayuda, o se potencia la creación de políticas más comunes que acerquen las situaciones de los países aun más.

En cualquiera de los dos casos estaremos en el camino de una Unión Europea más unida.

Basado en este artículo

viernes, 26 de febrero de 2010

La perspectiva austriaca de la crisis actual

Como dije en el post anterior, estuve ayer en una conferencia sobre la perspectiva austríaca de la crisis. Aquí dejo a grandes rasgos lo que se dijo allí, para los muchos que no pudieron ir.

Debo decir que no concuerdo en muchas cosas de las que dice (de fondo y forma, irónicamente si que concordamos en algunas apreciaciones y en la realidad económica, que por ser sólo una, es difícil discordar). El escrito es MI resumen de las palabras DE Juan Ramón Rallo. Otro día ya escribiré mi propia opinión de esta escuela.



La teoría austriaca del ciclo


La teoría austriaca del ciclo económico intenta explicar cómo se distribuyen los escasos recursos de los que disponemos a lo largo del tiempo.

Así, debemos diferenciar entre el consumo inmediato de recursos, que nos da un beneficio semi-inmediato, y el uso de los recursos como medio de producción de consumos futuros.

Por lógica humana, todos vamos a preferir, al elegir entre el mismo bien, el consumo inmediato. Si ahorramos recursos y los invertimos en un proceso de producción de medio o largo plazo, en el que mientras tanto no podemos disponer de esos recursos, es por que esos bienes nos darán, o al menos eso intuimos, una utilidad mayor.

Así se generan las diversas preferencias sobre la asignación intertemporal de los recursos, a su vez, en los bienes de capital, la investigación, y los recursos que serán necesarios para el consumo futuro.

Claro está que estos recursos no son homogéneos. Los bienes de capital no pueden generalizarse como bienes de perfecta sustituibilidad porque no lo son. Es un entramado, una estructura de bienes de capital diferenciados, que debemos escoger cuidadosamente para nuestros planes futuros.

Para ello, para que nuestros planes estén organizados de forma óptima, la señales necesarias para esta asignación no deben estar “falseadas”.

Si lo estuvieran, la demanda de consumo tendría una cierta descoordinación entre los empresarios, que tenderían a la inversión de corto plazo, creando una reasignación de la demanda hacia estos bienes y forzando a empresas que intenten invertir en el largo plazo a disponer de menos recursos, creando ciertas desigualdades.

Estas señales pueden tomarse como los tipos de interés, la manifestación de las preferencias entre el consumo inmediato y futuro. Hay un agente que rechaza una cierta capacidad de compra, es decir, que rechaza el consumo inmediato, para obtener un beneficio que utilizará en el largo plazo, mientras otro agente dispone de esos recursos en el corto plazo. Los tipos de interés son los que “estabilizan” o informan de las preferencias intertemporales.

Sin embargo, estás señales pueden falsearse por la expansión del crédito.

Lo lógico sería pensar que en el sistema económico, por cada cantidad de recursos que alguien tenga “cedidos”, otro los tiene que tener prestados. Sin embargo, por el multiplicador bancario, esto no es así, y la base monetaria tiende a incrementarse, fomentando el endeudamiento a corto plazo y las inversiones a largo plazo.

Si los tipos de interés están muy bajos, el apalancamiento financiero es favorable para el endeudamiento, es beneficioso, y eso genera el incremento de la deuda, pero para que las inversiones sean rentables tienden a asignarse en procesos de largo plazo, con rentabilidades mayores.

Esto amplia el número de “malas inversiones”, que no puedan recolocarse o reinvertirse de forma rápida.

Las crisis son la purga de todas estas malas inversiones.

La perspectiva austriaca de la crisis.

A la hora de incluir la crisis actual en la teoría austriaca del ciclo económico, debemos dividir, o al menos así lo ha hecho su autor, el espacio temporal en tres fases.

En una primera fase, comprendida entre el 2001 y el 2006, podemos ver una cierta degradación en la liquidez.

Tras la crisis de las .com, en donde tras una fuerte inversión se vio que no se conseguían beneficios concretos y se liquidaron las inversiones rápidamente, la FED bajó los tipos de interés para incentivar el aumento de la demanda, para no entrar en un periodo de bajo crecimiento, lo cual incentivó el endeudamiento a corto plazo (se pedían muchos créditos) y la inversión a largo plazo (en viviendas).

A través de los balances de los diferentes agentes económicos podemos ver esta expansión de la deuda en donde los pasivos de corto plazo estaban muy por encima de los activos de corto plazo, creando un capital circulante negativo en muchos casos.

Vemos aquí como la sociedad empezaba a endeudarse a pasos agigantados, los beneficios se reinvertían en la inversión inmobiliaria, se creaba la sobrevaloración en el precio de la vivienda, e incluso los bancos tenían unos fondos que no podrían hacer frente a las contingencias que podrían derivarse de una crisis no prevista.

El autor utiliza el PER para ilustrar esto, el instrumento que mide la sobredimensión del precio de la vivienda, al seguir la evolución de su precio con respecto al precio del alquiler.

Cuando las materias primas empiezan a ser un recurso escaso, y a través de un “cuello de botella”, comienzan a reducirse los beneficios conseguidos por las inversiones.

En una segunda fase, comprendida entre el 2007 y el 2008, surge una cierta lucha por la liquidez.

Al aumentar la FED los tipos de interés, los agentes endeudados se quedan sin métodos para seguir pagando sus deudas (que tendían a endeudarse aun más). El sistema no tiene capacidad para seguir el proceso que venia realizando hasta el momento, y se desata la crisis de los impagos, primero de las familias, y más tarde de algunos bancos, que desatan el pánico entre el sistema económico, destrozando el optimismo y comenzando la recesión económica.

Se intenta prevenir todo el desarrollo de la crisis expandiendo el crédito, sin embargo los bancos, que seguían temiendo por sus propios balances y los de sus contrarios, hacen caso omiso y se cierran al préstamo.

En una tercera fase, comprendida entre el 2008 y el 2009, comienza el rescate de los diferentes gobiernos, en búsqueda de las medidas concretas que suavicen el ciclo y no estampen todo el sistema o lo lleven a la deriva. Claro que estas medidas pueden tener problemas morales para algunos, ya que incentivan el riesgo.

Una alternativa, y la solución austriaca a la crisis, es la reconversión de los acreedores en accionistas del banco.

La relajación de la FED para suavizar el ciclo podría repetir los fallos anteriores e iniciar de nuevo la burbuja inmobiliaria. Los planes de estímulo siguen invirtiendo en aquellos sectores que deberían “purgarse”, hecho que no se puede evitar ni omitir, según Juan Ramón Rallo, para el óptimo desenvolvimiento del sistema económico en el futuro.

jueves, 25 de febrero de 2010

El ciclo Kondratieff, una teoría de los ciclos.

Tras tener en la universidad una conferencia de corte liberal, uno de los profesores, en el tiempo de preguntas, ha sacado a colación un termino que jamás había oído. El ciclo Kondratieff.

El conferenciante ha pasado de largo en tal insinuación, tal como yo he hecho, por motivos de ignorancia más que otra cosa.

Así que me he puesto a buscar nada más llegar sobre qué demonios era, y lo que he encontrado es quizás aun mejor.

No es el primero, pero es como una de esas pepitas de oro que aunque no valga nada gusta sacar a relucir.

En este artículo, completamente en ingles, se explica el ciclo Kondratieff, y como eso afectaría a la crisis que estamos padeciendo desde 2008. Sin embargo está escrito en 2005, en julio para ser más exactos. Dos años y medio antes de que estallara todo por los aires. La causa de la crisis, el ciclo Kondratieff, que explica la generación de ciclos económicos de base capitalista en periodos largos de duración, entre 50 y 60 años, divididos en cuatro periodos.

El primer periodo, llamado “primavera” está asociado con la salud económica, la generación de la acumulación, el ahorro y la innovación. Sin incentivos perversos que nos desvíen del óptimo, la sociedad avanza de forma semi perfecta.

En toda economía, la actividad económica genera inflación, que es como el residuo que queda de toda producción (en términos muy bastos). Yo la asemejo a la propia entropía física, un proceso silencioso e inapreciable a pequeña escalara pero que se deja notar a niveles macroeconómicos. Además, como correspondencia a esta salud económica, el paro es relativamente bajo.

En el segundo periodo, el “verano”, la actividad empresarial comienza a tener sus altibajos. Las empresas han dejado atrás la negatividad (de la crisis del ciclo anterior) y el optimismo se vuelve a apoderar de los mercados, incluso de los no tan rentables o seguros. La actividad por tanto, podría decirse, se vuelve menos segura. (Como cuando después de quemarte por beberte la sopa nada más salir del microondas aprendes que debes soplar, pero al día siguiente vuelves a quemarte).

El nivel de inflación elevado obliga a los gobiernos a empezar a controlarlo. Por ello, pueden subir los tipos de interés, o reducirse la demanda, lo cual hará que algunas empresas, las menos preparadas empiecen a cerrar.

Los trabajadores comenzaran a estar en peores condiciones, ya que no se les hace tanto caso como en condiciones normales. Para no subir más la inflación, sus salarios se elevaran en menor cuantía, por lo que irán perdiendo capacidad adquisitiva.

Entre todo esto, la actividad económica estará siendo mucho peor que antes, pero en economía nada es homogéneo. Aparecerán sectores que parezcan panaceas, imbatibles, que no se vean alterados por este proceso. Todo el mundo tratará de invertir en ellos, con lo que el precio de sus activos comenzara a subir. Es decir, se sobredimensionarán.

En la tercera fase, o “otoño”, la economía ya se ha frenado bastante, el paro ha ido creciendo por el ciclo retroactivo, y los bancos centrales intentan devolverle la vida a la economía, así que dan facilidades en el crédito, bajando tipos de interés.

Los trabajadores siguen igual, las empresas empiezan a ganar bastante dinero por el descenso en los costes (por un endeudamiento fácil y barato).

La economía crece, y claro se potencia aun mucho más todas esas semillas que habían salido antes, los bienes sobredimensionados que todo el mundo cree que son la panacea. Así que su crecimiento es aun mayor. Se vuelven bienes especulativos.

En la cuarta fase, o “invierno”, los inversores se dan cuenta de que esos activos no valen lo que valen. O los compradores, endeudados a largo plazo, ya no pueden pagarlos. O su demanda ha cambiado súbitamente, como una montaña de naipes que se derrumba por un simple soplido.  Surge el pánico, ya que no hay nuevos inversores, y los precios empiezan a caer. Surge la deflación, el parón de la actividad económica.

Los bancos que se hayan endeudado pueden quebrar, ampliando más el pánico. La economía entra en recesión.

Con el tiempo las empresas que han permanecido en pie vuelven a encontrar nuevos caminos para la recuperación y se genera el ciclo de recuperación económica.

Y hasta aquí el ciclo Kondratieff. En realidad está mucho más detallado, sólo he explicado lo más significativa, ya que se explaya en cuestiones más puntuales, como las materias primas, los diferentes activos financiero, etc.

En general, basa su argumentación sobre la generación de la crisis en dos cosas. La inflación, fenómeno económico que no se puede arreglar de forma natural, al menos no todavía. Y la condición humana, que nos endeuda en cualquier tipo de inversiones con riesgo, muchas veces, por que no queremos ver lo que tenemos antes nuestras narices. Y nos quemamos una y otra vez.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Tipos de interés. ¿Subir o bajarlos?

Los tipos de interés determinan de forma crucial la inversión. Y la inversión es una de los mayores precursores de la economía, tanto en el corto plazo como en el largo plazo.

Mantener unos tipos de interés bajos significa facilitar la financiación en un periodo en el que todo el mundo está cargado de deudas. Elevarlos es cargarse una gran oportunidad de facilidad de crédito a aquellos que lo necesitan para iniciar la actividad empresarial. Y sin actividad empresarial no hay empleo.

Pero esta todo lleno de baches y problemas. No podemos asegurar que el crédito fácil no vaya a ser destinado al pago de deudas, lo cual en el medio plazo no hace sino crear aun más deudas.

No podemos tampoco asegurar que el crédito no vaya a ser utilizado para inversiones de corto plazo especulativas, expectantes de una recuperación palpable.

Claro, está el manido uso de la libertad como respuesta a todo. Demos dinero fácil, si alguien entra en una espiral de deudas es su problema. Sin embargo, el verdadero problema es que es lo que venimos haciendo desde hace años, y es justo lo que nos ha traído hasta aquí.

La única solución es garantizar un uso correcto del crédito. Lo cual es imposible.

viernes, 19 de febrero de 2010

Análisis de la crisis. Cuarto trimestre de 2009.

Todo el análisis se basa en los datos recogidos por el INE (más concreto en su nota de prensa actualizada con el dato del cuarto trimestre de 2009). Si pinchan en las imagenes se ven mucho más claras. Los datos están a precios constantes y ajustados por la estación.

Comenzando ya el 2010, todo análisis o debate que pueda relacionarse con la economía se basa más en la salida y el despegue económico que en la propia crisis. Esto se deriva de la competencia internacional a la que todos estamos sometidos, que hace que debamos impulsar la inversión extranjera y los buenos resultados contables aun sin saber realmente si la crisis como tal ha pasado ya del todo.

No en vano, el crecimiento intertrimestral de algunos de los países más importantes ha tenido un cierto retroceso, si bien en los análisis se utilizan los datos interanuales, por su mejor correspondencia con la evolución de la producción a examinar.

Así pues podemos decir que el crecimiento Español en términos interanuales del ultimo trimestre ha sido del -3,1%. La producción del país ha bajado con respecto a la del año anterior en las mismas fechas, pero el descenso es menor que el acontecido en el tercer trimestre, que fue de -4%. La importancia de este ascenso en la escala negativa significa que ya no va a seguir empeorándose la economía, sino que ya a cogido la senda de la recuperación, y en unos cuantos trimestres podemos registrar tasas positivas de crecimiento.

Ahora bien, esta “mejora”, de pasar de un descenso del 4% a uno de 3,1%, ¿Cómo se enmarca internacionalmente?

Pues nada bien, la verdad. En la siguiente gráfica podemos ver la evolución internacional de las tasas de crecimiento.



En el caso de Alemania, por ejemplo, a pasado de un crecimiento del -4,8% a un -2,4%, es decir, una mejor de 2,4 puntos, muy superior a nuestro aumento del 0,9.

De hecho, podemos ver como este último trimestre ha sido el primero en el que el se ve una divergencia entre España y la Unión Europea.
Gráfica del documento del INE

Como podemos ver aquí, España comenzó a sufrir la crisis a partir del año 2008, y las tasas de crecimiento negativas aparecieron en su último trimestre. Sin embargo, el crecimiento siempre ha sido superior al de la Unión Europea. Aun cuando decrecíamos, lo hacíamos en menor medida que el resto. Excepto en este último trimestre, que como podemos ver, la línea Española se enmarca, por primera vez en varios años, por debajo de la  medio Europea.

La respuesta no es clara, pero podemos intuir que es por la crisis de expectativas que ha generado una debacle española, visible claramente en el paro. Realmente no estábamos peor que otros países, pero poco a poco nos hemos ido metiendo en un agujero del que nos va a costar alzar la vista al mismo tiempo que nuestro vecinos. El paro, y la reducción del crédito, problemas que no empiezan todavía a solucionarse claramente, pueden tener la culpa.

Podemos desagregar el PIB en sus diferentes apartados para intentar explicar de una forma más correcta la evolución a lo largo de la crisis.



En primer lugar, podemos ver la evolución del consumo de los hogares. Su movimiento es mucho más lento y no llega a tasas tan bajas como la inversión, sin embargo su participación en el conjunto si es mucho mayor, por lo que pequeños descensos pueden afectar más a la economía. En general afectado por el aumento en la propensión al ahorro y el descenso del número de empleados. Se puede decir que realmente no ha habido problema “real” de renta media, por que el gobierno se ha encargado a base de muchas ayudas de asegurar esta perpetuación en la renta.

El ahorro acabará llegando a la economía, pero el déficit tiene que frenarse, y el número de parados sigue en aumento. Cuando las ayudas se acaben, y por tanto los parados no puedan recibirlas, el consumo podrá ser un problema mayor.

En cuanto a la inversión, vemos el descenso claro que repuntó ya a mediados del 2009. Sin embargo, las condiciones pobres en crédito y las bajas expectativas frenan su pronta recuperación, la cual se basa en mayor parte en bienes de equipo, buena noticia para el sector industrial, pero habrá que esperar a que esta “mejora” se asiente para empezar a ver incrementos en la demanda de trabajadores.

Un pequeño impulsor de la recuperación podría ser el sector exterior, ya que con el descenso de la demanda nacional han bajado también las importaciones, mucho más que el descenso en exportaciones.

En definitiva, seguimos en esta crisis de demanda, con previsiones a corto plazo bastante positivas, con evoluciones crecientes en todas las tasas de crecimiento (que aun no llegan a ser positivas), pero con una estructura que deja mucho que desear para el medio plazo.

Quizás la propia recuperación económica se encargue de arreglar la estructura, pero es un proceso de montaña rusa invertida. Hemos bajado mucho de golpe, y subir la nueva cuesta va a ser un proceso más largo.

jueves, 18 de febrero de 2010

Dinero. Origen, sentido y existencia.

Las economías de truque son aquellas en las que los individuos intercambian unos bienes por otros. Aunque parezca algo alejado de la actual realidad, aun existen economías que rozan este intercambio en situaciones de grandes crisis, ya que es un intercambio natural que no depende de ninguna instancia económica ni instituciones. Yo tengo esto, tú eso otro, intercambiémoslo.

Sin embargo, existen problemas derivados de este tipo de economías, como la dificultad en realizar de forma continua intercambios que sean provechosos. Esto es por el llamado efecto de “doble coincidencia de deseos”. Algo que puede parecer simple, pero que afecta de lleno al tener muchos individuos que tienen bienes que no pueden intercambiar porque aquellos que los desearían no tienen los bienes que estos querrían. Esto impide en cierta manera la especialización y dificulta el proceso económico.

Sin embargo, las sociedades siempre han tenido a mano bienes que han sido fácilmente intercambiables, por el hecho de que todo el mundo los necesitaba o los deseaba de alguna manera. Los metales, la sal, las puntas de flecha, las piedras preciosas… Estos bienes rompen en cierta manera esa “doble coincidencia de deseos”, ya que de manera natural se facilita el intercambio por ese bien. Si quiero un pollo da igual que el individuo al que le venderé mis patatas no lo tenga, siempre que me pueda dar alguno de esos bienes que son fácilmente intercambiables, que podré dar el que tiene los pollos.

Estos bienes derivan hacia los que son de tipo duradero y fácilmente divisibles, es decir, los metales. Con el tiempo, y para organizar todo, surgen instituciones que certifican la acuñación del metal, que garantice su valor.

En definitiva, el dinero, no es más que aquel elemento que sirve como medio de intercambio, aceptado por todos los individuos, que depositan su confianza en el.

Esta confianza puede llegar a ser tal que el medio de intercambio tenga un valor económico muy superior al del coste.

Con estos bienes, con este dinero, se facilitan y agilizan los intercambios, y la gente puede especializarse mucho más, por lo que aumenta la productividad.

Además de poderse intercambiar por cualquier elemento (ya que el dinero además, cuantifica los bienes), puede intercambiarse en cualquier momento del tiempo, es decir, se puede guardar. Se facilita el ahorro (algo que no podías hacer si tu único medio de pago eran los pescados, por ejemplo).

Una vez que podemos guardar nuestro ahorro, o nuestra capacidad de compra, también podemos prestarla a otros, con determinadas condiciones y a cambio de una ganancia. Se generan, por tanto, cesión en la capacidad de compra, desde un agente excedentario hacia otro deficitario.

Sin embargo, aquí pasa como en el intercambio de bienes, se necesita la “doble coincidencia de deseos” para que se junten dos personas desconocidas, es decir, con escasa confianza entre ellos, que tengan en mente las mismas condiciones en la cesión. Como esto es difícil y costoso, surgen las instituciones que se encargan de mantener los ahorros y prestarlos. Los primeros agentes, los orfebres, ya se dieron cuenta de que realmente los ahorradores no pedían el dinero de golpe, y que por tanto podían prestarlo por su cuenta, redistribuyendo las ganancias entre los ahorradores y su propio beneficio. Así se crea un incremento en la capacidad de compra que no va acompañada de un incremento en el dinero. Es la llamada expansión del crédito.

En definitiva, el dinero tiene tres funciones básicas que articulan todo el sistema monetario. Es un método de transacción, se utiliza como unidad de cuenta, y favorece la acumulación de la riqueza.

lunes, 15 de febrero de 2010

Dinero, crédito bancario y ciclos económicos – Proyecto BitBlio (VI)


-       Dinero, crédito bancario y ciclos económicos (Jesús Huerta de Soto)



  1. Cap V - Efectos de la expansión crediticia bancaria sobre el sistema económico (apartados 1 y 2).


Toda acción humana depende de los fines que queramos alcanzar y de la utilización de unos medios de los que disponemos para ello. El sistema preferencial humano establece una mayor valoración por alcanzar los bienes cuanto antes, postergando (y ahorrando) el consumo inmediato sólo si con ello se alcanza un fin de mayor valoración.

Es necesario este ahorro para participar en las etapas intermedias mediante los bienes de capital para alcanzar estos fines superiores, y por tanto, actuaremos de forma inmediata en el consumo, o invertiremos, en función del beneficio esperado, que siempre será mayor que el presente (pues sino, simplemente no invertiríamos).

El tipo de interés es aquel que pone de común acuerdo los planes de los diferentes individuos con diferentes preferencias temporales, siendo el pago que obtienen los que prefieren el consumo presente  el cobro que obtienen los que invierten en el futuro. En todo el entramado existente que forma el sistema económico, pone de común acuerdo el funcionamiento correcto de los sistemas productivos y económicos a través del ahorro y la inversión.

El discurso es de corte austriaca, y coincide generalmente con la apreciación general del sistema económico productivo (el libro hace un recorrido minucioso y muy (MUY) correcto sobre todo el sistema de acción humana), sin embargo para mi pierde mucho valor cuando introduce sus valoraciones de corte liberal. No acepta ningún tipo de intervención económica gubernamental porque coarta la libertad del individuo, hecho del cual yo no estoy de acuerdo. Pero en general, es uno de los libros que seguiré leyendo a parte, tiene muchas cosas que decir y aunque sus conclusiones no las acate, la teoría está muy bien hilvanada.

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